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Deseo ante todo agradecerles la oportunidad que me han dado de participar en esta Asamblea, tan llena de inteligencias y corazones que quieren trabajar y cambiar el mundo. Antes de comenzar el encuentro de esta tarde, me han pedido que hable un poco de mí. Puedo decirles que en estos momentos me siento muy contento de estar aquí. Recuerdo que hace unos 43/44 años, llegaba por primera vez desde Calabria, como uno de los Responsables del grupo de Aspirantes, para participar precisamente en esta Domus Pacis en una reunión de Consultores regionales de Aspirantes. Ésta vez, que es la segunda, me llena de gran satisfacción. El tema que me fue asignado es el siguiente: "Los muchos caminos de globalización: ¿cómo elegir?". Para responder a esta cuestión iré analizando tres bloques de datos, de perspectivas, de opciones. En el primer bloque trataré los principios fundadores de la llamada "narración" dominante. Afrontaré las numerosas formas de la "mundialización" dominante actual, en función de la narración del mundo y de la sociedad. En el primer bloque querría analizar también las consecuencias que, según mi parecer, son particularmente devastadoras. Con el segundo bloque presentaré las dos grandes respuestas de mundialización alternativa, que son: por un lado, la humanización de la mundialización, y por otro, una especie de reforma mundial basada en el concepto de "regulemos la mundialización, mundialicemos la regularización". Como me parece que estas dos formas son insuficientes y limitadas, demostraré con argumentos empíricos que en cuanto alternativas, ninguna de las dos son buenas. Por último, en el tercer bloque querría presentar la que yo considero la "buena mundialización", así como las ideas que creo son buenas como alternativas a la mundialización actual, y que deberíamos seguir.
I Bloque - Los principios fundadores de la narración actual ¿Cuáles son los principios fundadores de la narración de la sociedad y del mundo actual? Es importante saber que existe una "narración" (toda sociedad se sirve de "grandes narraciones" relativas a la historia del hombre y de la condición humana, con fines e imperativos de tipo ético). No hay sociedad que viva sin una narración. Estas narraciones, sin embargo, cambian con el tiempo, son múltiples, se modifican según el lugar. Ahora bien, desde hace unos veinte años existe una narración casi universal. No es sin embargo la narración católica, la cual sigue teniendo una función universal dominante. Se trata de ciertos elementos de la narración católica que se incorporaron y están implícitos en la narración dominante. ¿Cuáles son los principios, los valores por los que hay que fabricar un micrófono, crear un software, producir pan o agua? ¿Cuáles son los principios básicos de la actualidad? Me permito proponer tres principios fundadores, que encontramos cotidianamente en nuestra vida.
| 1. El primer principio fundador es la tesis según la cual la sociedad se basa en los individuos, en la creatividad, en el compromiso y en la participación individual, en los individuos que entran y permanecen en transacción permanente. La transacción interpersonal se presenta hoy como el elemento que hace a la sociedad. |
Según este primer principio fundador, la finalidad de todas las transacciones entre los individuos es maximizar la utilidad individual. Cuando, por ejemplo, vamos a comprar un televisor pretendiendo una buena cualidad a un precio bajo, ¿cuál es el principio que permite maximizar la utilidad individual? Es tener más pagando menos. Y cada uno de nosotros, en cuanto consumidor, aplica este principio; porque en cuanto consumidores, queremos adquirir las cosas más bonitas, de más alta cualidad, de mayor variedad y flexibilidad, al menor costo. De hecho, ¿qué es lo que hace el empresario? Quiere tener el máximo de un recurso natural o de un recurso humano y el máximo de la ganancia. Cuando un empresario entra en transacción con un obrero, quiere recibir lo máximo pagando lo mínimo. Así también nosotros, como consumidores, queremos recibir lo más posible del productor pagando lo menos posible. Hoy compartimos todos esta lógica, y además, importante en este principio fundador, todos consideramos éticamente válido y pertinente que cada uno intente maximizar la utilidad individual. Hemos aceptado como un hecho justo que se entre en transacción con los demás, con el fin de maximizar la utilidad individual. Cuando en Bélgica - donde vivo desde hace 27 años - las familias retiran a sus hijos de las escuelas que en los últimos dos o tres años han incorporado niños inmigrantes - curdos o marroquíes -, temiendo que disminuya la calidad de la enseñanza, todos dicen que, en el fondo, la decisión es justa, es normal. Quizás no es moralmente buena, pero... los padres que desean la mejor educación para sus hijos tienen razón. No se puede correr el riesgo de mandar los propios hijos a escuelas donde decae el nivel educativo. Por lo tanto, aun siendo todos católicos, todas familias cristianas belgas, gente buena, actúan así porque comprenden bien la situación y piensan en el futuro, en el porvenir de sus hijos.
| 2. El segundo principio fundador es sostener que la empresa es la organización más idónea y la que más se adapta para gestionar las transacciones interpersonales en manera óptima, pues logra que las transacciones maximicen la utilidad individual. |
De una cooperativa o de un convento no se dice que sean la mejor organización de las transacciones individuales. Pero un servicio social de la salud, en cambio, ya es una empresa. Y el Estado es también una empresa. En realidad, la empresa es considerada como la inteligencia colectiva organizada de las transacciones interpersonales, que permite mejor que cualquier otra organización maximizar la utilidad individual. Por ejemplo, el Presidente italiano Prodi, el 16 de noviembre de 2000 escribió un artículo en el "Financial Time", en el cual afirma que la función del Estado y de la sociedad es ser pro-business, porque si uno es pro-business, permite el mejoramiento y la optimización de la organización económica y social; siendo la empresa la organización madre, la organización principal, que es capaz de organizar la inteligencia y la creatividad de todos nosotros. Por su lado, Tony Blair dice siempre: "my government is pro business". Y a los dirigentes nos dicen siempre que la función del Estado es crear la organización de la creatividad individual para maximizar la utilidad individual. Es claro que la política asume la función de crear el cuadro reglamentario, a fin de que el actor - la sociedad-empresa - pueda ejercitar plenamente su capacidad y su función de optimizar las relaciones y las transacciones interpersonales.
| 3. El tercer principio fundador es el criterio que hoy determina el valor en nuestras sociedades, es decir el criterio transacional, que se aplica en todas partes y tiene valencia, pertinencia y significado en casi todo el mundo. |
¿Quién determina hoy el valor en nuestra sociedad? La narración dominante dice que el capital es el parámetro de definición del valor. Hablamos del capital financiero, no del capital social, del capital cultural o histórico. Hemos llegado a aceptar que se diga que algo es justo, es bueno, tiene valor, si contribuye a crear un plus de valor al capital existente. Todo lo que no ayuda a crear mayor valor al capital financiero existente, no tiene valor. Es más, todo lo que impide que el capital pueda producir un plus de valor, es considerado negativo y peligroso. Esta es la razón por la cual somos sociedades capitalistas: es el capital el que determina el valor; el capital financiero es el parámetro de definición del valor. De este modo, hemos hecho la financiarización de la economía. Por eso, los norteamericanos son riquísimos, aun no teniendo nada; son ricos porque tienen capital financiero. El 82% de las familias norteamericanas no tienen nada como propiedad, no tienen ni primera ni segunda casa. Tienen acciones en la bolsa, títulos. Y sin embargo son considerados riquísimos. El 30% de las familias europeas comienzan también a no invertir más los ahorros en la adquisición de segundas casas o en inmuebles, sino que invierten en la bolsa, ya que se ha financiarizado el valor de las transacciones. Y la financiarización de la economía significa paulatinamente la autonomización de las finanzas respecto de la función de las finanzas mismas. Las finanzas no desarrollan más su función clásica de hacer de puente entre el ahorro y las inversiones (las finanzas en el fondo sirven para esto: los bancos sirven para transformar el ahorro en inversiones que producen riqueza, de la cual una parte se consume y la otra se ahorra de modo que se la pueda volver a invertir). Hoy, en cambio, las finanzas se desarrollan para hacer finanzas. Por eso los economistas hablamos de autonomización de las finanzas respecto de la economía real, y hablamos también de la "burbuja financiera": las finanzas se desarrollan para hacer finanzas, y entonces de los 2.000 billones de dólares que representan las transacciones financieras internacionales cotidianas, sólo el 3% se destina a crear riqueza, pues el 97% se destina a crearle valor al capital. Por eso, los americanos son ricos siendo incluso pobres. Y dicen: he aquí la nueva economía (the new economy). Es la economía de la autonomización de las finanzas respecto de la economía real y es la financiarización de la economía como criterio de definición de valor. En este sentido, también nosotros somos sujetos del capital, porque al tener títulos en la bolsa somos poseedores y gestores del capital financiero. ¿Quiénes son los gestores del capital? Son los fondos de inversión, los bancos, las aseguraciones, etc. Son también los mecanismos de la dinámica de esta narración, que llamamos mercados financieros. Todos ellos, con un poder inmenso. Cuando, por ejemplo, como accionista amenazas a la Total-Fina diciendo: "¿quieres seguir yendo a Tailandia?", o a la Shell: "¿apoyas el gobierno de Nigeria?, entonces te quito los fondos y voy donde otro". Éstas reaccionan con miedo. Pero si intentas hacerlo como ciudadano, apelando al Parlamento, ninguno te escucha. Es evidente, los accionistas son los verdaderos poseedores del capital, los que organizan todo.
Las formas de la mundialización actual ¿Cuáles son las formas de mundialización que han inspirado los tres principios que acabo de explicar? Son formas importantes, que experimentamos todos los días. Esquematizando, diría que las principales son seis.
| 1. La primera forma principal de esta narración es "autorefencial". Afirma que la mundialización es un proceso inevitable, irreversible, que pertenece a la naturaleza y no se la puede frenar. |
Como dijo Kissinger, la mundialización, la globalización es como la lluvia, forma parte de la naturaleza. Es como si Dios la hubiese querido. Está inscrita en las leyes naturales. Por lo tanto, ¿qué se puede hacer contra esta mundialización? Según la narración dominante, no podemos hacer absolutamente nada. Lo único que se puede hacer en modo inteligente, realista y políticamente correcto, es adaptarse. Por eso, la palabra clave en la cultura de nuestras sociedades de los últimos veinte años es "adaptación". Ella explica el sentido de la historia actual. Y los que no se adaptan es por culpa propia. Si no has sido capaz de adaptarte, la culpa es tuya, porque todos pueden adaptarse. De allí que la primera forma de la mundialización es la irreversibilidad del proceso de la mundialización actual, que es inevitable. Sin embargo, hay una doble mistificación en este concepto. La primera mistificación es no distinguir las potencialidades de la mundialización. Se habla de "mundialización" sin especificar si se trata de "la mundialización actual". Y así, deciendo que la mundialización actual es irreversible e inevitable, se comete un fraude científico. No es posible, en efecto, que haya una sola forma o solamente las formas actuales de mundialización, porque la historia podría hacer y puede todavía hacer... Querer excluir otras formas del devenir, porque es imposible teóricamente, constituye una mistificación científica, histórica y política. ¡Otras formas del devenir son posibles! Y decir que hoy la mundializacion es inevitable, irreversible, forma parte de la naturaleza, y que por lo tanto lo único que queda es adaptarse, significa pensar que el futuro no ofrece otras formas posibles de devenir sino la mundialización actual. La mistificación es tal que se llega a decir que oponerse a la mundialización actual significa oponerse a la mundialización. ¡No es verdad!, porque uno puede oponerse a las formas actuales de la mundialización y estar a favor de la mundialización. La segunda mistificación sostiene que ya no tenemos más libertad. Si los procesos, las formas actuales de mundializacion forman parte de la naturaleza, significa que no somos para nada libres, que nuestro campo de elección está limitado desde el comienzo. No habiendo hecho nosotros mismos la mundializacion actual, no hemos sido libres, porque ni la hicimos ni la podemos cambiar; sólo podemos adaptarnos. ¿Dónde queda entonces la libertad? Mientras tanto, los autores de la mundialización actual dicen que es la expresión más grande de la libertad. ¡Una grandísima mistificación! Es como decir: hay un río, forma parte de la naturaleza, cada seis meses se desborda, destruye todo, y nadie puede hacer nada. ¿Por qué? ¿No podemos acaso levantar las márgenes, sanear el lecho, etc.? Existe siempre la posibilidad de reaccionar.
| 2. La segunda forma de esta narración dominante de la mundializacion es la liberalización de los mercados. |
La lógica de la historia de los últimos 30/40 años ha sido efectivamente la necesidad de liberalizar los mercados nacionales. Había que eliminar todo lo que limitaba la capacidad que tiene el capital de maximizar la ganancia, y todo lo que frenaba la libertad, la libertad del capital. Por ello, se debe únicamente liberalizar. Las reglas nacionales llegan a ser ilógicas, porque van contra la historia, contra la naturaleza. La narración dominante nos dice que las reglas nacionales van contra la naturaleza porque bloquean. La única regla nacional aceptable es la liberalización, liberalizar los mercados. Porque si se dictan reglas de tipo ambiental, social, cultural, que limitan, regulan la libertad de los mercados, entonces se está en contra y se va contra la naturaleza. Por esta razón, el GATT durante 40 años ha tenido como función la liberalización de los mercados; por esta razón, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha sido en los últimos años la expresión más alta de la organización multilateral del planeta y de las sociedades en el plano político. Y, casualidad, la OMC se creó en el preciso momento en que se verificaba, después de 10/15 años, la decadencia de lo multilateral del tipo de las Naciones Unidas. Mientras lo multilateral de tipo político e institucional entraba en crisis, como organización del mundo y de la mundialización surgía la OMC, que hoy representa la sola, verdadera autoridad política mundial. En el ámbito de la OMC se creó luego el llamado "Órgano para la Solución de los Conflictos", que reúne los poderes judicial, ejecutivo y de sanción. De este modo, la única autoridad mundial que existe actualmente es el Órgano para la Solución de los Conflictos de la OMC. En caso de conflicto entre los Estados, cada Estado puede apelar a la OMC que, en el ámbito del Órgano para la Solución de los Conflictos, constituye un "Panel de expertos", de cinco personas. Cuando deciden que el pedido de un Estado miembro puede ser acogido, lo pasan al Panel, y cuando el Panel ha emitido su juicio, ni siquiera los Estados Unidos pueden oponerse. Éste es, en realidad, un poder muy grande: poder de decidir la legislación y cuáles son los principios; poder penal y de sanción, que termina condenando a aquellos que han sido juzgados y han perdido, a pagar millones y millones de dólares. No hay autoridad mundial más poderosa que el Órgano para la Solución de los Conflictos. ¿Y el Consejo de Seguridad de la ONU? Si un Estado miembro no acepta alguna condición… La ONU establece resoluciones, pero, ¿cuántos Estados las respetan? Sin embargo, hasta ahora, en cuatro años, ningún Estado ha osado dejar de aplicar la decisión del Órgano para la Solución de los Conflictos. ¡Ninguno! La liberalización de los mercados comenzó en los años '70, sobre todo, después de la crisis del sistema de "Bretton Woods" (el sistema financiero basado en los "impuestos fijos de cambio entre las monedas" y en la convertibilidad del dólar en oro). En 1973, en efecto, no hubo más convertibilidad en oro y todas las monedas comenzaron a fluctuar entre ellas (todavía hoy todas las monedas fluctúan entre ellas como quieren, y aún hoy, en pleno año 2000, seguimos bajo este régimen: inestabilidad monetaria, inestabilidad financiera, impuestos de interés volátiles, etc.). Así, en 1975 comenzó la libertad de movimiento de los capitales. La liberalización del movimiento de los capitales llegó a ser el elemento central de la historia económica de nues-tras sociedades. En inglés se explica por qué nuestra sociedad es mundialmente capitalista, por medio de dos conceptos fundamentales: el capital debe actuar anywhere y any time. Por eso los aviones pueden volar también de noche, siendo mucha la gente que no duerme… El primado lo tienen los aviones, porque no se puede frenar el capital, que debe ser productivo. El capital debe producir un plus de valor en todo lugar y en todo momento. ¿Por qué deberíamos impedir que en el futuro los grandes negocios permanezcan abiertos en Navidad? El capital debe trabajar incluso de noche y en todas partes. No hay más tiempo: anytime; just in time; instant economy. Pensemos en toda la terminología que hemos incorporado: instant economy, anywhere, anytime, just in time, flexibility…
| 3. La tercera forma de esta narración es la desregulación de los mercados. Significa que el poder público presente en los niveles local, nacional e internacional, no fija más las reglas. |
Son los actores mismos quienes se autoregulan, es decir, la regulación de las decisiones en materia de asignación de los recursos y de repartición de la riqueza producida, no pertenece más al poder político representativo. Por esta razón, a partir de 1975 hemos desregularizado los bancos y los seguros. ¿Qué significa? Que antes el banco comercial no podía financiar sino las actividades del comercio; el banco del crédito comunal sólo los trabajos públicos; el banco industrial sólo…., el banco del trabajo solamente…, etc. A partir de los años '80, cualquier banco puede hacer lo que desea. Es el llamado "total banking". Si antes un banco no podía hacer seguros, ahora sí los puede hacer. Si antes los seguros no podían hacer operaciones bancarias, ahora pueden hacerlas. Si antes la gran distribución no podía funcionar como banco, ahora podemos ir a la gran distribución y decir: "¿cuánto debo pagar por esta adquisición? ¿Treinta mil? Por favor, escriba cien mil". Y la gran distribución presta los setenta mil. La lógica de la economía financiera, en efecto, lo invade todo. La desregulación significa, en fin, que ahora las transacciones de cualquier tipo las hace el "autorregulador", todo aquel que está en transacción. Recordemos el individualismo de las transacciones individuales. Los individuos en transacción son quienes establecen las reglas del juego. Ya estamos cerca de una regulación que es hecha por los actores mismos. ¿Por qué existen las redes? ¿Hemos pensado por qué hoy nos dicen que estamos en la net-economy, en la net-society? Se dice que la red regula, que es la forma más avanzada de la democracia, por no ser jerárquica, por ser llana. La red es múltiple, cambia como quiere, según las necesidades de la gente. Por tanto la red es la autoregulación, es una forma de democracia directa, la más avanzada. En fin, hemos desregularizado todo.
| 4. La cuarta forma de esta mundialización dominante es la privatización. |
El señor Piqué, ministro de la economía española, cuando ganó Aznar, dijo: "privatizaremos todo lo que es público y luego privatizaremos todo lo que puede ser privatizado", y añadió: "en el fondo no hay límites para la privatización". Y así, en nuestros países se privatizaron los bancos, porque una vez liberalizados, todos los bancos han sido privatizados. ¿Qué significa privatizar? Significa que el poder de decisión sobre el uso de los poderes de los bancos, de todo lo que tienen, no está más en la esfera pública, sino que ha entrado en la esfera de los individuos privados. El privado es quien determina las finalidades; el capital privado es el que determina las prioridades. Y como determina las prioridades, determinará también la opción de los medios que se consideran oportunos y pertinentes para alcanzar las finalidades. Y privatización no sólo significa que el poder de definir las prioridades pasa de la esfera colectiva a la esfera privada en términos de capital financiero; no sólo significa que esta decisión concierne también a los medios; significa, sobre todo, que si se han obtenido los resultados y los medios adoptados han sido eficaces, el resultado pertenece al capital privado. ¡Es lo peor! La valoración es siempre importante en una sociedad. Hoy, sin embargo, los criterios de pertenencia respecto al capital financiero son los que valoran lo que hemos hecho colectivamente. ¿Qué sucede en una empresa? En una empresa organizada se impone el main-date. Ejemplo: estár en un sector en que se dice tener el mandato para conquistar el 7% del mercado, teniendo dos años a disposición; o bien, estár en un laboratorio de investigación en el que hay que hacer un nuevo producto farmacéutico, porque el concurrente ocupa el 27% del mercado, y para esto contar con cuatro años de trabajo y mil millones de dólares. Al final, si se lo logra, se gana un montón de dinero, pero si no se lo logra… Todo es hecho por el main-date: la valoración y el criterio de valoración. Uno podría decir: "Pero yo soy un padre de familia, he trabajado tanto y muy bien". Sí, pero lo que cuenta es la valoración. Se nos juzga a partir de la performance. Y no por la performance de la amistad, de la solidaridad, de la contribución al bienestar colectivo, por lo cual deberíamos ser juzgados, sino por la performance respecto al mandato que nos dieron a partir del criterio del capital financiero. En definitiva, la valoración política no es más política. Y cuando un gobierno decide tomar una medida particular, cambiar, por ejemplo, la organización de la salud, todos esperan saber cómo reacciona el mercado financiero. Si reacciona bien, el gobierno es bueno, pero si reacciona mal, es un mal gobierno y hay que cambiarlo. En este sentido, hemos privatizado todo: la electricidad, el gas, los bancos, los seguros, los transportes aéreos, los ferrocarriles, los correos, las telecomunicaciones; estamos privatizando los hospitales, la salud, la educación… En mayo de este año se llevó a cabo el primer "Mercado Mundial de la Educación" (World Education Market). Quiere decir que ahora, la educación se vende como se venden los caramelos. Y, lo que es más significativo, con el derecho de propiedad intelectual, hemos llegado a privatizar la vida: el capital biótico mundial. El derecho a la propiedad intelectual es algo bueno: escribo un libro y tengo el derecho de autor, invento una forma gráfica, como la "M" de McDonald's, o invento un metal que permite que un filtro sea más eficaz, y lo deposito. Se trata de un depósito de propiedad industrial, propiedad del derecho de autor, propiedad del derecho industrial, todo lo cual es correcto. Pero ¿qué hemos hecho en los últimos años? Hemos extendido este derecho de patentar a todo el campo de la vida. ¿Qué es un software? Es un conjunto de algoritmos matemáticos: se juntan algunas ecuaciones, se deposita una patente y uno se transforma en propietario. Y nadie podrá utilizar estos algoritmos sin mi permiso y sin darme dinero. Por ello, la industria del software es una industria capitalista. Antes los matemáticos que hacían todas estas cosas, no eran sometidos al derecho de propiedad intelectual. En el campo de la vida sucede lo mismo con los microorganismos y las semillas, las semillas de los campesinos latinoamericanos, de los indios de África, que ya no poseen nada porque las grandes empresas agroquímicas y farmacéuticas han depositado las patentes y se transformaron en propietarias del capital biótico mundial. Han expropiado la vida, legalmente, porque están autorizadas a depositar las patentes. Y a partir de 1996, los Estados Unidos - y en mayo de 1998 el Parlamento Europeo - han autorizado el depósito de las patentes de los genes. Hace cuatro meses Tony Blair y Clinton (ambos cristianos) decidieron autorizar (y no sólo ellos) la transformación genética con fines terapéuticos, la manipulación de los embriones humanos con fines terapéuticos. Las compañías ya pueden llegar a ser propietarias de embriones. Con estos ejemplos podemos constatar que hemos privatizado la vida. Y habiendo privatizado la vida, todo se reduce a mercancía.
| 5. La quinta forma es la sacralización de la innovación tecnológica como expresión de la creatividad individual y colectiva. |
Hoy para entrar en transacción, para vivir juntos, debemos innovarnos permanentemente, estar siempre entre los primeros en la innovación. Y cuando pensamos en la innovación, no pensamos en la innovación social, sino sobre todo en la tecnológica. Si pensamos en cómo será el hospital del futuro, mirando los estudios del "The hospital of the future", vemos máquinas, tecnologías, pero no vemos gente. No obstante, creemos que la innovación tecnológica es la base fundamental de nuestra sociedad. La sociedad que no gasta mucho en la investigación y en el desarrollo, será incapaz de efectuar innovaciones tecnológicas y de hacer innovaciones; por lo tanto está destinada a desaparecer, o a convertirse en un país subdesarrollado. Y la innovación debe ser permanente. Por ello aceptamos que Nokia produzca un nuevo teléfono móvil para eliminar a Ericson, para eliminar, a su vez, a Sony, y no ciertamente porque piense en nosotros. También por ello podemos pensar que surgirá una nueva medicina de Glaxo-Wellcome, para eliminar a su concurrente, y no porque quiera mejorar la salud de la gente. Porque si quisieran mejorar la salud de la gente, las compañías farmacéuticas no habrían retirado los productos genéricos de lucha contra la enfermedad. En cambio, los han retirado, no los ponen más en el mercado. Quizás bajo presión política, hace una semana, decidieron hacer una "donación" de un cierto número de medicinas para la gente pobre de África… Si realmente estuvieran interesados en la salud de esta gente, dejarían en el comercio sus medicinas; en cambio, gastan el 92% de la investigación y del desarrollo médico para curar las enfermedades de nuestras poblaciones en estado de envejecimiento y nues-tras enfermedades cardiovasculares y psicosomáticas. Sin duda, esta innovación tecnológica tiene una función histórica importante, que nosotros tantas veces menospreciamos porque nos aterroriza… y decimos: ¿"Pero entonces, tú estás en contra del progreso?"… Una vez más se hace la mistificación que si uno está en contra de la innovación tecnológica de los dominadores, está en contra del progreso. ¿Pero por qué? Yo puedo estar en contra de la utilización que se hace hoy de Internet sin estar contra Internet. La innovación tecnológica sirve sobre todo para sustituir, no para acumular. La función de la innovación tecnológica es sustituir los productos y los servicios que cues-tan más, que tienen menos cualidad, que son menos variables o menos flexibles. La innovación tecnológica sirve para sustituir constantemente. ¡No se puede esperar que un nuevo producto viva diez años! ¿Saben cuánto dura la vida útil de un software? Doce o catorce meses. La duración de la vida útil de un automóvil es de cuatro, cinco o seis años. La duración de la vida de nuestras competencias es de unos seis años. Por ello hay que afrontar la educación permanente durante toda la vida. ¿Por qué se le dice a la gente que debe cambiar de trabajo cinco, seis veces, o que no entrará más en la FIAT como el padre, el abuelo o el tío? ¿Por qué nos asustamos cuando nos dicen que "la falta de certeza del futuro es la característica del mañana"? Nos dicen que debemos estar siempre preparados a cambiar, a innovarnos, a ser móviles, a ir a todas partes. No podemos más pretender el derecho al trabajo, debemos demostrar que somos "ocupables". Ya no se habla de política de la ocupación, ni de derecho al trabajo, sino del deber de "ocupabilidad". Si no demuestras que puedes ser ocupado … ¡adiós!
| 6. Por último, la sexta forma es la competitividad. |
En este sentido, uno podría preguntar: "si tú no eres Dios, ni eres más la nación, ni el rey ni el hijo del emperador en la tierra, si no eres ni siquiera el elegido (éstas eran antes las bases de la legitimidad), ¿en qué basas tu legitimidad, por qué quieres decidir tú por el mundo? ¿Qué es lo que han inventado?" La respuesta: "yo poseo la legitimidad de decidir por el mundo porque he demostrado ser más competitivo que los demás. He sido mejor que los demás, capaz de hacer innovación tecnológica, de utilizar todas los conocimientos existentes". Sólo cuando uno dice que ha sido capaz de usar los conocimientos, es reconocido; porque el otro ha sido más ignorante, menos agresivo, menos capaz de combinar los factores. Y si además llego a vender los productos a un precio más bajo, soy bueno para los consumidores; y si hago incluso capital, soy bueno también para los accionistas. Y como soy el mejor, tengo el poder de gobernar y de decidir... Así, la competitividad llega a ser el fundamento de las ideologías de nuestras sociedades actuales. Cuando los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea se reunieron en marzo del año 2000 en la Cumbre de Lisboa, hicieron una gran declaración por la gran opción de Europa hasta 2015. ¡Fue un gran acontecimiento! Dijeron al pueblo europeo que se habían reunido con una gran misión, que se la confiaban al pueblo europeo desde aquí hasta 2015. ¿Cuál ha sido esta gran misión? To make Europe the most competitive in the world. Éste fue el gran mensaje de los quince jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea, la mayor potencia comercial del mundo. A nuestros jóvenes y a nuestras generaciones se nos dijo que hasta el año 2015 la tarea fundamental era llegar a ser los más competitivos del mundo, basándonos en la electronic based Europe.
Las consecuencias ¿Cuáles son las consecuencias? Son muchas, pero les presento sólo tres.
1. El mercadeo de todo En esta mundialización, en esta narración, todo es mercancía. Usando el lenguaje de la tradición judeo-cristiana, podemos decir que el mundo se transformó en el templo dominado por los comerciantes. Los mercaderes han vuelto al templo, tomaron el poder y ocuparon el templo. La casa de Dios está ocupada por los comerciantes y el mundo ha sido transformado en el templo de los comerciantes. Hemos mercantilizado todo. No somos más personas humanas, sino recursos humanos. La vida no es más vida, la llaman "material biológico". También al agua y al aire, principales fuentes de vida, quieren considerarlos una mercadería, con un precio de mercado. En El Haya, hace algunos días, se dijo que el aire debe formar parte del mercado de las emisiones. Si el aire es una mercadería, en 50/70 años nuestros nietos vivirán en una situación particularmente catastrófica.
2. La despolitización Es cierto, la política hasta ahora no se ha mostrado muy capaz. No hablo de los políticos, de las mujeres y de los hombres profesionales de la política. Por política entiendo la organización de la sociedad, que no siempre ha sido muy inteligente. Por ello hay que renovarla, en cuanto forma de organización de las decisiones para la convivencia, y no, como lo estamos haciendo, despolitizando nuestras sociedades. En efecto, somos una sociedad sin espacios o con nuevas formas de espacio. El territorio no es más la base de la política, de la soberanía. La soberanía radica en la competitividad en los mercados mundiales. Uno es soberano si es competitivo, no porque tenga autoridad sobre un país. Nos dicen que el Estado, la nación, la comunidad no tiene más sentido. El Estado era el término largo. En una instant economy este largo término no existe; por ello nos preguntamos para qué debe seguir existiendo el Estado que organizaba el intercambio generacional. Pretendemos despolitizar, dándole valor a las redes.
3. La expropiación de los derechos a la vida La ciudadanía ha sido confiscada. Doy un ejemplo concreto de la confiscación de la ciudadanía y de los derechos a la vida. La narración, los dominadores, no hablan más de justicia, sino de equidad. Espero que la Comisión Justicia y Paz no cambie jamás, que mantenga el término "Justicia". ¿Por qué se habla de equidad? Nuestras sociedades dominantes han aceptado que es justo que haya desigualdades de ciudadanía, desigualdades consagradas y legitimadas por los diversos niveles de conocimiento, de saber, de expertise. Si una escuela certifica que uno es imbécil, o que ha sido vago, y mañana se encuentra en un estado de desigualdad respecto a la sociedad, en sus capacidades de ser sujeto activo, de participar en las decisiones como ciudadano, una vez que lo ha demostrado la instrucción, ya no se puede ir contra estas desigualdades. Cada vez más oímos decir que es injusto luchar contra las desigualdades debidas al mérito. No se trata ya de las desigualdades de automóviles (yo tengo un Mercedes y tú un pequeño Fiat Punto), sino de las desigualdades de ciudadanía, de poder participar en la gestión de la ciudad. Por ello se habla de equidad. Pues equidad significa que es justo no luchar contra las desigualdades. En cambio, para la justicia no pueden haber desigualdades en el derecho a ser ciudadano.
II Bloque - Las respuestas alternativas Los dominadores presentan dos respuestas que denotan dos alternativas estratégicas. Entre los dominadores, en realidad, hay personas inteligentes, gente iluminada, capaz de ver y de analizar las alternativas, las cuales, si bien son interesantes, no son tan convincentes.
| 1. La primera alternativa es humanizar la mundialización. Esto significa no cambiar fundamentalmente los principios fundadores, las dinámicas determinantes, los mecanismos principales, sino aportar al menos un poco de humanidad. |
Humanizar un poco, ponerle un rostro humano a la mundialización. Muchas veces, cuando oigo hablar de estas cosas, tengo la impresión que se quiera poner una máscara para esconder algo. Humanización sería, por ejemplo, llevar adelante un comercio equitativo y solidario, que sepa pagar a los obreros un precio justo, pero sin cambiar las lógicas del intercambio comercial capitalista. ¿Qué es lo que hizo Max Avelar? Ha humanizado el comercio externo - lo cual es bueno - pero, como él mismo ha dicho, no ha cambiado el sistema. Sucede como en la fase terminal de una enfermedad, cuando se realizan servicios de acompañamiento para disminuir el mal, reconociendo no poder cambiar la enfermedad. En cambio, la cuestión es revertir la enfermedad, eliminar sus causas, curar bien los síntomas que generan sufrimiento. La estrategia de la humanización de la mundialización es parte del programa de los Estados Unidos, y más precisamente de Bush, quien también quiere la humanización de la mundialización y ha inventado - ayudado por algunos profesores universitarios - el "conservadurismo compasivo", según el cual hay que humanizar porque hay que tener un poco de compasión de los perdedores, de los que hemos dejado atrás, de quienes no han logrado ser competitivos. Es culpa de ellos - que quede claro - pero yo debo ser compasivo. En consecuencia: ¡humanicemos un poco! Significa, por ejemplo, hacer un poco de finanzas con ética. Ésta es, de alguna manera, la humanización de la mundialización. Cada uno de nosotros, en la estrategia de un buen gestor, tiende a diversificar los propios productos financieros, a poner un 50% a salvo en "Sicaf" más o menos estables, un 30% en los menos riesgosos, y un 3% en las finanzas éticas. Y así se va haciendo el mundo, aunque no pienso que este mundo cambie... También Yunus, que hizo el Grameen Bank, explicó que queriendo ayudar sobre todo a las mujeres y a las familias, habría hecho progresos enormes. Lo máximo que pudo ofrecer como crédito fueron 500 dólares, porque el Banco Central de Bangladesh le había dado la autorización de llegar a cinco mil dólares sólo en casos excepcionales. Y así, normalmente estamos en un orden de cincuenta, treinta, sesenta dólares. También dijo que no quería cambiar el sistema financiero, aunque afortunadamente lo hizo y así, más de dos millones de familias, mujeres principalmente, pudieron hacer algo. Sin embargo, esto no eliminó la pobreza, sino que atenuó la pobreza existente. No se cambió ni el sistema de producción de la riqueza ni los mecanismos de repartición de la riqueza. No obstante, repito, es formidable que haya un Grameen Bank, es maravilloso que haya un comercio equitativo y solidario. Esta es la primera alternativa de humanización, que me parece limitada porque no cambia el sistema. Es más, permite que el sistema se excuse diciendo: "Vean, no soy tan malo. Me ocupo incluso de los que están en condiciones difíciles". Pero no es así que dentro de 20 años, cuando seremos ocho mil millones de personas, resolveremos los problemas. Las últimas cifras publicadas por el Banco Mundial y por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) hacen notar que en estos últimos 20 años la desigualdad entre los países más ricos y los más pobres se ha acelerado. Cuanto más hemos liberalizado y desregulado, cuanto más hemos sido competitivos, más han aumentado las desigualdades.
| 2. La segunda forma queda de manifiesto en la frase: "regulemos la mundialización y mundialicemos la regulación". |
Ésta es hoy la estrategia de muchos dirigentes, en particular, de los dirigentes de la OMS (Organización Mundial de la Salud), de la Organización Mundial del Comercio, del Banco Mundial, de muchos gobiernos occidentales. Cuando, por ejemplo, la gente protestó en Seattle, los responsables de la OMC se preguntaban el por qué de dicha protesta. Decían: "en el fondo queremos reglas para el mundo, nos reunimos para fijar reglas, ¿por qué se oponen a las reglas del mundo?". Los que protestaban respondieron: "sus reglas no nos gustan; también un dictador establece reglas, pero no son buenas". Por lo tanto, los que dicen querer regular la mundialización no necesariamente fijan reglas totalmente buenas. E incluso se vuelve más peligroso mundializar estas reglas. Por ejemplo, actualmente se quiere eliminar el derecho al veto a nivel de la Unión Europea, para votar con mayoría cualificada en los campos de las negociaciones comerciales internacionales. Muchos en nuestro contexto quieren eliminar la unanimidad e imponer la mayoría cualificada para las decisiones a nivel de los Quince. Pero hay ciertos Estados que dicen: "¿quién me garantiza que la mayoría hará luego las reglas de interés general?". Por lo tanto, la mundialización de las reglas depende de su naturaleza: ¿son democráticas, son transparentes, son reversibles? Por ello, la segunda alternativa, que parece buena, progresista, capaz de regular la mundialización y mundializar la regulación, presenta muchos límites. Si se me permite una pequeña crítica, en nuestro ambiente, por ejemplo, esta tesis de regular la mundialización y mundializar la regulación, es sostenida por Camdessus, que es el Presidente de la Comisión Justicia y Paz. Por ello deseo transmitir un pequeño mensaje a los presentes, que pueden influir en la Comisión internacional Justicia y Paz. Presten atención, porque la presidencia Camdessus ha defendido siempre al Fondo Monetario Internacional, acusando a otros de no adaptarse a la mundialización de las finanzas. Es una pequeña crítica que hago a los compañeros, a los hermanos y hermanas, como se dice en nuestra jerga... Ya ven, se puede ser hermano y hermana aun siendo críticos. La segunda alternativa presenta verdaderos inconvenientes.
III Bloque - La "otra" mundialización Llego ahora al tercer punto, que se los propongo como la solución más eficaz, más justa, que deberíamos tomar como camino de la mundialización. Parto de un principio muy simple: dentro de 20 años seremos 8.000 millones de personas. Hoy somos 6.000 millones, de los cuales, 2.700 millones viven con menos de dos dólares al día. De éstos, 1.700 millones viven en lugares donde sólo los perros, los gatos y los puercos pueden habitar; 1.400 millones no tienen acceso al agua potable; 2.400 millones no tienen acceso a los servicios higiénicos; 1.200 millones no saben qué es la educación. Es toda gente que hace el universo de la pobreza, un universo que es más grande y más fuerte que el universo de la riqueza. Estas 3.000 millones de personas, digámoslo, son hijos de Dios, porque no podemos tener el coraje de decir lo contrario; pero no son hijos con ciudadanía, no son ciudadanos. El problema político, teórico y social que podemos plantearnos para la mundialización es el siguiente: cuando seremos 8.000 millones, si habremos aplicado todo lo que hemos dicho hasta ahora, de los otros 2.000 millones más, ninguno nacerá en los Estados Unidos, en América del Norte, en Europa Occidental, en Japón, porque estos 2.000 millones nacerán en América Latina, en África - si el SIDA no extermina a todos - y en Asia, donde ya hay 3.000 millones de personas. La alternativa, sea de nuestra parte, como países desarrollados, como de parte de las clases dirigentes de los países de África y de América Latina, es preguntarse: ¿qué se puede hacer para que dentro de 20 años, los 8.000 millones de personas tengamos derecho a la vida? Esta es la cuestión que me estoy planteando y que creo nos debemos plantear todos. ¿O pensamos tranquilamente que en los próximos 20 años no todos, y son millones de personas, tendrán derecho a la vida? Es claro, la humanización de la mundialización es inevitable. Pero si pensamos que es posible que las 8.000 millones de personas deben ser hijos con ciudadanía - también porque son hijos de Dios -, entonces hay que hacer algo distinto de lo que estamos haciendo. O creemos en esto -y lo creemos porque es posible (no podemos creerlo si pensamos que es imposible) -, y entonces la respuesta es cómo hacerlo posible. No dentro de cincuenta o cien años. O nos acomodamos a una situación en la que no sabemos ni siquiera si en el año 2050 los que habitarán en este planeta podrán vivir bien a causa del agua, del aire, de las guerras… ¿Qué podemos hacer? Creo que es posible que en 2020-2025, lleguemos a un estado de Welfare mundial.
| 1. La primera estrategia para la "otra" mundialización es, según mi pro-puesta, definir y luchar por un Welfare mundial. |
Podamos estar bien juntos, para poder vivir bien juntos, como seres humanos, teniendo acceso al agua, a la salud, a la alimentación… No por nada el mensaje evangélico dice: "tuve sed y me disteis de beber, tuve hambre y me disteis de comer". Nos encontramos frente al gran deber de demostrar que el mensaje evangélico es realmente eficaz, capaz de dar de beber a los sedientos y de comer a los hambrientos. Si continuamos así - hago un pequeño cálculo porque soy también economista/futurista - incluso con la humanización de la mundialización, dentro de 20 años tendremos 3.700 millones de gente que no tendrá acceso al agua potable. ¡Y todavía nos atrevemos a decir que amamos a Dios, que somos cristianos! Mañana el buen Dios nos puede llamar y preguntarnos: ¿y tú qué has hecho? Por lo tanto, el objetivo concreto, práctico, que querría reflexionáramos juntos en los próximos días, es qué debe hacer un cristiano para que dentro de 20 ó 25 años no haya personas que no tengan acceso al agua potable. Me pregunto: ¿por qué todas las organizaciones católicas del mundo no se ponen un objetivo preciso?: agua para todos en 20 años. Si no se logra hacer esto, se cerrarán las iglesias, se clausurarán las parroquias… porque ubi caritas et amor Deus ibi est. Si no, ¿dónde está Dios? El objetivo es concreto: agua para todos en 20 años. ¿Las fuerzas católicas del mundo son capaces y están dispuestas a hacerlo? ¡Cierto que somos capaces, si queremos! Un objetivo preciso, más allá de las retóricas sobre el amor entre los seres humanos. Éste es el primer objetivo de la nueva, diferente mundialización. Humanizar creando las condiciones para que todos vivan juntos. Y vivir juntos significa ante todo tener acceso al derecho a la vida. Por eso hablo de Welfare. Pero es importante comenzar a ver dónde están los obstáculos. Y obstáculo son ya las finanzas.
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2. La segunda estrategia para la mundialización basada en el principio del Welfare social, mundial, es terminar con el sistema financiero internacional actual.
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Hoy en el mundo, si lo vemos desde un coche, en lugar del conductor están las finanzas. Y el ciudadano, el político, está en el portaequipajes. Debemos ubicar al ciudadano en el lugar del conductor y al financiero en el lugar de atrás, no ciertamente en el portaequipajes… Hacer esto significa crear un nuevo sistema financiero, teniendo un nuevo tipo de "Bretton Woods", y no simplemente lo que quiere el Fondo Monetario Internacional, como acreedor de último recurso. Se debe cambiar el sistema financiero, hacer una conferencia mundial, que llamaría "de la paz financiera", y crear una autoridad mundial para la seguridad financiera. Significa desinflar "la burbuja financiera": no se puede dejar circular 2.000 millones de dólares como sucede ahora. Hay que comenzar a pensar en impuestos a los movimientos especulativos, en la eliminación de los 37 paraísos fiscales, de los cientos de zonas francas del mundo. Hay que eliminar el secreto bancario. Todo esto es posible hacerlo, y el católico lo debe hacer. Debe ser uno de los militantes más inmediatos en todas estas realidades. ¡No puede permanecer solo y mirar cómo actúan los demás! Debe pensar en las finanzas, e ir más allá de las finanzas éticas, viendo todo lo que le es posible hacer. En cuanto al capital existente actualmente, somos cinco veces más ricos que en 1950. Hoy la riqueza del mundo es más de 40 billones al año. En 1950 teníamos 8 billones de dólares como precio constante. ¿Por qué hay cada vez más un número mayor de gente que no tiene acceso a un hospital? ¿Por qué "Médicos sin fronteras", premio Nobel de la paz, tuvo que lanzar en noviembre del año pasado la campaña "medicinas para todos"? ¿Por qué la Educación internacional tuvo que impulsar de nuevo una campaña para la educación de todos? ¡Somos cinco veces más ricos y hay menos educación y menos medicamentos para la gente! Ésta debe ser la nueva mundialización: organizar la riqueza del mundo, garantizando un fisco mundial. La tarea no es fácil, pero hay que hacerla, hay que pensarla, y hay que actuar.
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3. La tercera estrategia de la mundialización que propongo es inventar nuevas formas de democracia parlamentaria, más transparentes, más participativas.
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Cada vez que los parlamentarios - representantes políticos de los ciudadanos - pierden poder, somos nosotros que lo perdemos. Hay que inventar formas parlamentarias en todos los niveles, hay que reconquistar la ciudad. En Inglaterra, por ejemplo, junto a "Jubilee 2000" existe un movimiento que se llama "Reclaiming the cities". La gente quiere recuperar el derecho a participar en los asuntos de la ciudad. Es algo importante, y lo podemos hacer si valorizamos lo político. No debemos tener miedo de lo político porque la política somos nosotros. Debemos darnos espacios públicos, recuperar el ágora, la res publica, que ha sido desatendida, destruida. Res publica a nivel mundial. Inventar los bienes comunes mundiales, de los cuales el agua, por ejemplo, es uno de ellos.
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4. El cuarto elemento de la estrategia es aprender a decir "buenos días" al otro.
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El otro es también el que no vemos, que no conocemos, y sobre todo el que es diferente y será siempre distinto de nosotros. El otro no es el que puede llegar a ser potencialmente como nosotros, sino aquel en quien reconocemos históricamente la eternidad y la universalidad de ser distinto de nosotros. Decir "buenos días" al otro es importante. Aprender el objetivo principal de una política de la educación es aprender a decir "buenos días" al otro; no sólo aprender a calcular, a leer, a escribir, sino aprender a decir "buenos días" al otro. Ésta es la función pedagógica central de una sociedad que quiere ser mundial, porque lo mundial se caracteriza específicamente por la alteridad. La alteridad es la dimensión central de lo mundial. Nosotros mismos creemos desde siempre en el otro, y que no hay existencia si no hay un "otro" (con la "o" en minúscula o en mayúscula). La alteridad es lo que fundamenta el vivir juntos. Las primeras formas de vida, las formas monocelulares, se reprodujeron, lo sabemos bien, por clonación. ¡Tanto que nos enorgullecemos hoy por poder realizar la clonación humana! ¿Cuándo comenzó a ser grande y maravillosa la vida? Con la sexualidad, la alteridad. Dos seres diferentes. A partir del encuentro de dos que eran distintos nació la vida y comenzó a multiplicarse. Me parece, en fin, que aprender a decir "buenos días" al otro, es fundamental para llevar a cabo la "otra" mundialización.
(Texto traducido no revisado por el autor)
III ASAMBLEA ORDINARIA - Roma, 2-6 de diciembre de 2000 Acción Católica: fieles laicos que viven la novedad del Evangelio y son signo de comunión LA PERMANENTE ACTUALIDAD DE UN DON DEL ESPÍRITU
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