| Alejandro Madero Presidente FIHC y Presidente ACA
Deseamos compartir con uds. algunas reflexiones que surgen de la experiencia de participar en la actividad internacional. Compartir algunas reflexiones que nos ayuden a comprender el sentido de esta actividad, y a descubrir cuales fueron las motivaciones de aquellos hermanos que la iniciaron. Tres historias bien distintas, FIAC, UMOFC, FIHC, con un origen común provocado por la iniciativa de varias organizaciones de diversos países que decidieron poner en común sus experiencias. De la lectura de algunos documentos de la Iglesia, podemos coincidir en que sus contenidos estaban presentes en el espíritu de aquellos iniciadores. Documentos más recientes que promueven la actividad internacional. De Gadium et Spes n. 90. “Una forma excelente de la actividad internacional de los cristianos, es sin duda la colaboración en las instituciones fundadas para fomentar la cooperación entre las naciones. Estas asociaciones contribuyen al desarrollo del sentido universal y a la formación de una conciencia de genuina solidaridad y responsabilidad universales. Los fieles se esforzarán por despertar en su ámbito de vida, la pronta voluntad de cooperar con la comunidad internacional”. Tres palabras que servirán de fundamento: cooperación, solidaridad y responsabilidad. Hoy la comunidad internacional es muy distinta a la de hace 50 años , época del Concilio, o del comienzo de nuestras organizaciones. La globalización es un fenómeno que todos vivimos y que a todos nos afecta, influyendo en los valores que identifican nuestras culturas y tradiciones. Los avances en la comunicación, en los medios de transporte, hacen que todos seamos vecinos, seamos cercanos, seamos prójimo, susceptibles de ayudar y de ser ayudados. Los acontecimientos que suceden en distintos puntos del mundo, hoy como nunca, nos conmueven, nos movilizan, los sentimos como propios. Así nos unimos y pronunciamos contra la guerra, a favor de la paz, en defensa de la vida y de la dignidad de las personas, por el hambre, la ecología, etc.
Christifeles Laicis: “ El Concilio Vaticano II anima a los laicos para que vivan activamente su pertenencia a la Iglesia particular, asumiendo al mismo tiempo una amplitud de miras cada vez más católica, más universal. Cultiven constantemente el sentido de la diócesis. Es más, para responder a las realidades de las ciudades, no deben limitar su cooperación a los confines de la parroquia o de la diócesis, sino que han de procurar ampliarla al ámbito interparroquial, interdiocesano, nacional e internacional”. Los documentos nos alientan a ampliar nuestra mirada. Esta experiencia de encuentro que estamos viviendo estos días es una maravillosa oportunidad para descubrir a los otros, hermanos de otros países que comparten nuestra vocación.
Se puede afirmar entonces que: • Participar de la actividad internacional es el resultado de tomar conciencia de esta realidad internacional. Tomar conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia universal que se hace concreta en todos aquellos hermanos con quienes nos relacionamos. • Es el resultado de entender esta actividad como una parte de la vida apostólica de nuestras organizaciones, en nuestro caso particular de la AC. Lo que da sentido a nuestro trabajo personal, es el apoyo de toda la institución a nivel nacional. No estamos solos , sino que representamos a la AC de nuestros países, que nos dio o nos da la oportunidad de representarla. • Esta tarea entonces, no es ajena a la vida de la institución, sino que surge de esa misma vida. Es precisamente esa vida la que se expresa en la organización internacional, que se ve enriquecida con las vidas particulares de las organizaciones que la integran. Sea esta vida pujante, fuerte, débil o dormida. Algunas preguntas frecuentes que merecen ser atendidas. ¿ Cuál es el beneficio de pertenecer? ¿ Qué sentido tiene si no necesitamos de ellas? ¿ Qué sentido tiene si apenas podemos con nuestra realidad? ¿ Porqué pertenecer a la UMOFC, a la FIHC, si pertenecemos al FIAC? La respuesta depende de cada uno, y de la actitud con que asuma esa respuesta. Si reconocemos nuestra riqueza, debemos preguntarnos más bien que podemos aportar de lo nuestro para que sirva a los demás. Si reconocemos nuestras debilidades, será para valorar lo que otros pueden aportar a lo nuestro, y por eso surgen los deseos de integrarse, de compartir. Entonces ofrecer nuestra riqueza, pero también nuestra pobreza. En esto todos ganan, todos aprenden.
Algunas convicciones que motivan estas actitudes • Reconocer y valorar la realidad de nuestras AC. La de cada uno. • Reconocer y valorar la diversidad. Esto se vive y experimenta en la UMOFC y la FIHC, que se integran con organizaciones que no son todas AC. Pero también para la AC, este foro es un espacio para vivir la unidad en la pluriformidad, como decía el Card. Pironio al inaugurarlo en el año 1991: “ Uds. se descubren aquí y ahora, unidos en aquella raíz, tradición e identidad, pero diversos en los caminos recorridos y en las formas organizativas propias”. • Asumir que la misión se comparte con otros. En el caso de las mujeres con los hombres, en el caso de los hombres con las mujeres, y ambos con los niños y jóvenes. • Supone vivir la solidaridad. • Supone vivir la comunión (carisma de la AC).
Oportunidad y desafío Esta realidad es una oportunidad para el futuro. Un camino de comunión que se inició en el año 1998, que hoy se fortalece en este encuentro, y que se propone continuar a través del diálogo, del trabajo compartido, de propuestas comunes.Esta realidad es un desafío. El desafío de que este continente americano, llamado por el Papa, continente de la esperanza, tenga una presencia más efectiva, y ocupe el lugar y espacio que hoy la tarea de evangelizar le exige.
IV Encuentro continental Americano - I Encuentro Americano FIAC-UMOFC- FIHC EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO VIVO ES EL CAMINO PARA LA CONVERSIÓN, LA COMUNIÓN Y LA SOLIDARIEDAD - Lima, 6-9 de noviembre de 2003
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